jueves, 23 de agosto de 2007

En Santiago

En Santiago... ni yo me lo creo.
A la vuelta les cuento mis seudo aventurillas.

sábado, 18 de agosto de 2007

Pelando a Temuco.


Hace bastante tiempo que no escribo nada en este blog. La razón de no escribir nada, de no ir aun a clases y de varias conductas inesperadas de mi parte es porque estoy llena de rabia. Tengo tanta rabia que si me hubiese encontrado con el Julio Cesar, una de las pocas personas que odio, lo hubiera matado a patadas, siendo que no lo veo hace casi dos años, pero que tanto, aún le tengo mucha mala. Pero como ya dije, no lo veo hace dos años, pero con alguien hay que desquitarse, aunque pensándolo bien, no es una muy buena idea, él mide 1.90 y quizá sería yo la más perjudicada si se diera la situación de enfrentarme a un intercambio de golpes con él, estoy en clara desventaja con mi 1.74 de porte. Pero la causa de mi rabia nada tiene que ver con el imbécil degenerado incestuoso de mi ex-pololo, sino con que no pude cumplir mi más acariciado sueño desde que tengo 15 años, no me pude ir a vivir a Valdivia y tengo que volver en un par de días más a Temuco. Estaba todo listo, pero una vez más, la maldita plata me juega en contra, no pude conseguirme la suma necesaria para poder trasladarme a la Austral y por ende, tengo que quedarme en la Universidad de la Frontera y por consiguiente tengo que volver a vivir en el lugar que más odio en el Planeta Tierra, es decir, la maldita ciudad capital de la Región de la Araucanía: Temuco. El odioso, detestable, enfermante, estresante, feo, sin identidad, aburrido, sin gracia, latero, gris, flaite, chanta, repugnante, repelente, fastidioso, execrable y aborrecible Temuco. Y todos estos adjetivos no alcanzan en lo absoluto a medir toda la suma de mi odio hacia aquella ciudad que me ha acogido por más de siete años. LLEVO SIETE AÑOS VIVIENDO EN TEMUCO. No entiendo como no estoy en el manicomio o podrida en el fondo del Río Cautín o atropellada en la calle Bulnes o intoxicada en la Constructora o drogada en la UFRO o acuchillada en la Vista Verde o discriminada en Avenida Alemania. Nunca me ha gustado, quizá cuando era chiquita y vivía en Cherquenco, me refiero a cuando tendía 4 o 5 o 6 años, para mí era una tremenda novedad ir. Pero eso fue hace más de 13 años, pero no es lo mismo observarlos desde la distancia que estar ahí, como dicen en el Mega “Aquí, en Vivo”.
La cosa es que me carga la plaza Teodoro Schmidt, detesto la calle Hochstetter, me marea el Patio de Comidas de Almacenes París. Y tenía la más maravillosa oportunidad de mi vida de dejar atrás todo e irme a mi amada Valdivia y por la culpa del vil dinero no pude. Cuan injusto es el mundo, quería empezar de nuevo y olvidar todo y no logré concretarlo. Y ahora tengo que volver, buscar casa de nuevo, enfrentarme a la calle Francisco Salazar, ir a la clase de Eduardo de la Barra, comprar en el Unimarc… Lo único que me anima un poquito es ver a mis amigos, pero ni tanto tampoco. Siendo justa, lo único que me gusta de Temuco son mis amigos, que son contados con los dedos de las manos, pero que son lo poco que me ata a ese lugar. Y bueno, ya, lo admito, también la Biblioteca Municipal. Y un poquito el Ñielol. Y quizá la Constru. Pero nada más, si hablando con la gente de la UFRO que no es de la ciudad, todos llegamos a la misma conclusión, Temuco es una mierda.

Razones de porque Temuco vale callampa
a) Es feo
b) No tiene identidad, o sea, es una ciudad ubicada en la zona mapuche de Chile, pero lamentablemente eso ni se nota y tampoco se aprovecha para darle más encanto o más interés, si apenas algo de ello se vislumbra en el kultrún de la (s)UFRO o en los Indios Pícaros del Mercado.
c) No hay donde ir
d) El carrete es rancio
e) Las veredas son chicas y toda la gente se anda chocando y todos se miran con cara de:
1.- odio, 2.- molestia y/o desprecio 3.- libido mal disimulada.
f) El smog que impide ver lo que hay frente a más de 30 cm. de distancia
g) El smog que deja el pelo pasado a leña, y manda a la cresta todo mi esfuerzo de usar Herbal Essences Liso Sensual y esperar 5 minutos en la ducha a que actúe el acondicionador.
h) El smog que no deja respirar a nadie, ni siquiera los que viven en Barrio Inglés o las Lomas de Alcántara.
i) Jajaja, aquí el humo se reparte equitativa y democráticamente, nada de diferencias sociales.
j) Hay tanto humo que la gente se pierde. La Siete Variante se mete en Pedro de Valdivia y la Uno Troncal se va para Amanecer. Se dice que hay criaturas mutantes del averno mapuche en busca de almas de turistas para su colección en el Huenu-Mapu. Y salen del humo que brota maléfico de las tenebrosas chimeneas temucanas…
k) Lo único rescatable de tanto humo es que si vienen los extraterrestres a conquistarnos y colonizarnos no nos van a poder ver y tendrán que atacar a Carahue o Máfil o Collipulli.
l) Uf, si me quedo en Temuco podré salvarme de ser incubada por un plutoniano (Plutón es un planeta!) y tener hijos con tentáculos y ocho cabezas y 18 cerebros., que luego al eclosionar me comerán viva y meterán mi cabeza en un frasco con alcohol para ser exhibida en alguna galería del horror en su planeta. El futuro se ve muy auspicioso en esta ciudad.
ll) El cerro Ñielol no sirve ni para motel, ni para volarse ni para hacer picnics con cola de mono y queque THC de la abuela, porque los flaites andan con Handycams grabándolo todo para luego subirlo a Youtube. (http://www.youtube.com/hfuisgekjfkviewyoufrog)
m) Y en su defecto (como me han contado) le tiran palitos en el poto a los ardorosos amantes que disfrutan de la unión (en todos sus sentidos) con la naturaleza exuberante de palitos, pajitas, cucarachas, arañitas del rincón y demás cositas que pululan por ahí.
n) No hay minos. Lo juro, llevo viviendo siete años en esta ciudad y jamás he visto un ejemplar masculino decente, que sea digno de ser apreciado por ojos femeninos, por más que he buscado en todo tipo de antros, nunca he visto nada ni medianamente bueno. Los guapos quizá existen, pero según la leyenda se esconden entre las brumas leñosas de la ciudad…
ñ) Hay un montón de partes que me traen malos recuerdos y que no me gusta pasar por ellas, por lo cual mi perímetro se ha achicado bastante.
Y tengo más razones para llegar hasta la z, pero creo que con esto basta. Y ya, haciendo justicia, Temuco es lo único penca de La Araucanía, hay partes como Pucón (en cualquier fecha que no sea verano) Caburgua, Puerto Saavedra, el mismo Cherquenco, que son absolutamente preciosos y que vale muchísimo la pena conocer.
Pero yo no pretendo seguir conociendo Temuco.
Pero ya, que tanto, si me queda un año, y chao, no volveré a no ser que sea un asunto de absoluta Vida o Muerte.


¡¡Y a juntar plata para irme a Finlandia!!

miércoles, 25 de julio de 2007


Gracias Totro :)

martes, 24 de julio de 2007

Ropa Usada y consideraciones al respecto.

Con mis amigas de la Universidad somos unas entusiastas clientes de la “Ropa Americana” o más sencillamente “La Americana”, ya sea Meicy’s, Baltimore o Euro Fashion, cuyos nombres al oído inexperto emulan el glamour sofisticado de una Picadilly Circus o una Fifth Avenue, pero que en realidad no son más que grandes y desordenadas tiendas de ropa desechada por gringos y europeos que no tienen nuestra cultura de guardar y remendar, sino que se ponen las cosas un par de veces y las tiran, en pos de otras prendas mas nuevas y a la ultima moda, cosa que es aprovechada por los astutos dueños de estas tiendas, que las disponen en cajones y perchas, en donde la gente puede escoger y buscar a su gusto. La cosa es que con las chiquillas somos adictas a esos lugares, uno, porque no tenemos la plata ni las ganas suficientes para comprar en las multitiendas, dos, porque nos gusta la exclusividad (ja!) tres, porque somos busquillas y es una manera (para nosotras) chora para pasar la tarde. Además sabemos que con diez lucas que apenas nos alcanzan para un pantalón producido en serie en la Falabella, que seguro tendrán otras tipas y con las que nos cruzaremos en la calle, y que al vernos iguales, se nos caerá la cara de vergüenza (cosas de minas, ya saben) y cruzaremos la vereda para que nadie mas nos vea. Y además no seremos únicas. Es que ya nos sentimos únicas, pero nos gusta expresarlo con la ropa, aunque yo nunca he sido trapera, me carga andar vestida igual que todos y por eso jamás nadie me ha visto nunca en la vida vestida a la “moda”. Bueno, con esas mismas diez lucas que apenas nos alcanzan para un miserable bluejean clonado por mil o una chomba que a la primera lavada se nos llenará de motas, podemos ir a la Americana y vestirnos de pies a cabeza, incluidos gorros, chaquetas y pantalones, blusas y faldas. Es bacán. Claro que algunas cosas hay que arreglarlas y adaptarlas un poco, sabemos bien que nadie más tendrá nuestra prenda. Asimismo en ninguna otra parte mas podremos encontrar pantalones Versace o chombas Armani a luca. Hay gente (envidiosos de nuestro estilo) que nos webea con el asunto de que es sumamente flaite y picante y humillante tener que vestirse con ropa usada por otros, pero yo pienso que es mucho mas humillante dejar que unos canadienses prepotentes golpeen a nuestros seleccionados y no hacer nada al respecto, o vendernos servilmente como productos folklóricos frente a turistas extranjeros. Eso es lo que creo. Y la ropa se lava y se cose un poco y queda como nueva. Me gusta pensar en que historias podrían confesar esas telas y no tengo problemas en escucharlas, porque sé inglés. Y la exclusividad, no se olviden de eso. También esas tiendas son un pequeño mundo en sí, si yo fuera socióloga seguro que haría un estudio sobre ellas, porque en esos lugares no sólo se ve gente pobre o universitarios/as de escuálidos bolsillos, como se podría pensar al ser un lugar en que te dan dos pantalones en mil o faldas a quinientos o tres chaquetas en dos lucas. Me ha tocado muchísimas veces toparme con blondas viejas de la más rancia alcurnia temucana enfundadas en abrigos de piel de algún animal en peligro de extinción y anteojos Dior made in La Douce France con el poto parado en las cajas excavando como topos desenfrenados en busca de algo que sólo ellas saben, las he visto pelearse chalecos con los que Sarita Vázquez posaba coqueta en las páginas sociales de La Aurora de Chile, empujar a gordas por un pantalón de tela que ni mi abuelita (que es un personaje bastante particular) se pondría y luchar por GIGANTESCOS polerones con el logo de algun estado gringo (Minessotta, Iowa, Connecticut, Disneyworld y New Jersey son los favoritos) que obviamente uso un sonrosado yankee de talla XXXXL , que amaba con ardiente pasión porcina ir a ponerle wendy a algun Wendy’s o Mc Donals, of course, como se puede juzgar por las manchas de salsa en la gran “P” (de Pittsburg) que motivó al mofletudo a tirar su prenda, porque le daba flojera mover su enorme humanidad para ir a la lavandería coreana de la esquina. En fin, después de que estas aristocráticas damas han batallado por las cosas ya mencionadas, se arreglan sus peinados de peluquería y después de que les hacen el vale de siete lucas (por un saco de leseras) se dirigen con pasmoso descaro a la cajera y le preguntan (este es mi momento predilecto)
-- Oye niña, ¿aquí puedo utilizar mi Mastercard?
-- Ehhhhh, demás poh, si…
-- Bueno, entonces quiero pagar en dos cuotas. Gracias linda.
Eso es estilo. Cuanto glamour. Que manera de ser divas y salir dignamente de aquella indecorosa situación para madres tan finas, esposas de diputados y abogados miembros de Country Club. Después de todo, Mastercard sirve para todo, menos para impedir que yo me cague de la risa de ellas…
Un día N observó en mi casa una foto de mi cumpleaños número 21 en que salgo con dos amigas, una estadounidense, la otra chilena. Y no se le ocurrió nada mejor que opinar que ambas se vestían iguales. Y no nos explicábamos el porque, siendo que ambas son tan distintas y venían de lugares tan lejanos. Y que para el momento de sacar esa foto ni siquiera se conocían. Estuvimos tomando caldo de cabeza por un rato, tirando respuestas cada vez más absurdas, hasta que dimos con la teoría exacta. Es que resulta que V se viste en la Americana. Y K seguramente descarta su ropa que luego llega a algun país sudamericano como el nuestro (que feo suena, pero así es) y después viene V, la encuentra, le gusta y la compra por la milésima fracción de lo que debe haberle costado a K allá en Gringolandia. Eso explica el parecido. Y a nosotras no nos da vergüenza. Y ese día K no le hizo ningún comentario a V acerca de su indumentaria. (Siendo justa, K es una excelentísima persona y aunque el misterioso azar la hubiera reencontrado con alguna blusa suya, estoy segura que ella no habría dicho nada.) Y estas cosas, puede ser que de alguna manera que nos unan. O que nos desunan aun más. Pero lo importante es que podemos sinvergüenzamente vestirnos bien por poca plata y ya siendo un poco mas elevada, también, si se tiene los ojos abiertos, se puede aprender allí un poco más sobre la condición humana o en su defecto, pillar una linda polera GAP que nadie va a creer que costó 300 pesos. Y no me interesa darle mi dinero a París o Ripley.

miércoles, 11 de julio de 2007

El Canguro en Problemas, por el Seba


Un Canguro en Problemas
Autor: Sebastián Montecinos
Mi hermano de casi 10 años

Érase una vez, un canguro llamado Jac que era hermoso, pero un día llegaron unos cazadores que venían a cazarlo para llevárselo y exhibirlo en el zoológico, a todos los niños les gustaban los canguros pero el era muy tímido.
El ya se había acostumbrado a vivir allá en el campo, junto a sus amigos porque era muy bonito y en ese lugar se sentía muy contento.
Le gustaba su hogar, sus amigos y su alrededor,
Sus amigos le decían: ten cuidado Jac que Los cazadores pueden estar en todos lados y justo escucharon un disparo, eran los cazadores.
Lo estaban buscando para llevarlo al zoológico sus amigos le dijeron escóndete: Escóndete nosotros nos encargaremos: y desde lejos vieron divisaron a los cazadores venían a buscarlo para llevárselo al zoológico.
Y sus amigos le dijeron no nunca te lo llevaras por ningún motivo si no nos entregan al canguro les juro que los mato dijo el cazador ¡¡¡OH no que haremos!!! Dijo la cigüeña ¡¡¡no se!!! Dijo el conejo ¿tu que piensas? dijo el lobo y justo llego Jac junto a su perro. Dijo te han herido Jac en el brazo ¿quienes fueron? los cazadores malditos cazadores unos días más tarde Jac se sano de su brazo, después de algunos días los cazadores se fueron para no volver nunca, mas ellos habían aprendido que la amistad es mas fuerte por sobre todas las cosas y Jac con sus amigos fueron muy felices para Siempre…


Es gratificante para mi ver que mi hermanito tiene interés en las letras, èl está obesesionado con Australia y todo lo que tenga ver con ella, los koalas, los canguros y el surf, además del Coliseo Romano, por supuesto. Este es sólo un adelanto del futuro Premio Nacional de Literatura 2047, si ese que está arriba y que no se quien es quiere. Total, de tal palo, tal astilla.

jueves, 5 de julio de 2007

Al lado de mi casa vive un hombre con su hijo. El hijo tiene cerca de 30 años, trabaja en Temuco y todos los fines de semana viaja a Los Lagos a visitar a su padre, luego los domingos en la tarde retorna nuevamente a la Novena Región. Siempre me lo encuentro en el bus de las 19:45 Temuco-Los Lagos y ya nos saludamos, porque ambos bajamos en la misma esquina de Castro con Errázuriz. A veces viene a verlos la hermana del padre de este hombre y prepara dulces y galletas que reparte a mis hermanos menores Consuelo y Sebastián y siempre en Navidad regala una gran bolsa de confites a cada uno, a pesar que casi no conoce a mi familia, sólo saludos respetuosos entre ambas partes. Esto no tendría nada de particular, un vecino silencioso y su hijo que viven de manera discreta en un pueblo sureño, que se demuestran mutuamente un gran afecto, quizá lo único que me llamaba la atención era este amor, porque se nota que a pesar de que el hijo ya es bastante mayor, está dedicado en cuerpo y alma a su padre. Y esto obedece a una poderosa razón, ya que ambos están solos en este mundo, sólo se tienen el uno al otro. Hace casi 20 años ellos no eran sólo dos, eran cuatro, el papá, la mamá, el niño de 11 años y una hermanita de 7 y vivían todos juntos en la misma casa de ahora y eran un familia más de las muchas que hay en Los Lagos, tranquilos, cariñosos, alegres. Un día de Enero el calor era especialmente fuerte y decidieron hacer un paseo al sector de El Morro, donde el Río San Pedro corre fuerte y hay pozones donde los más avezados nadadores del pueblo hacen sus hazañas, pero que también esta rodeado de arena blanca, pasto donde echarse a dormir y árboles que dan sombra fresca a los que ahí concurren, además que si se tiene cuidado, hasta los niños pueden nadar ahí. Ese día, bueno, no tengo los detalles exactos, pero lo que sí sé, es que hicieron lo clásico que hace la familia chilena en un río, llegan, se bañan, preparan un asado, duermen, conversan. Y cuando la mamá estaba conversando con el papá soñolientamente bajo un sauce de la vida y sus cosas, de pronto escuchan el grito horrorizado del hijo mayor:
¡¡Mi hermanita se está ahogando!!
El papá se desesperó, porque no sabía nadar muy bien y menos en aquel río tan torrentoso, se acordó de todas las veces que había querido intentarlo y que al final había desistido porque no consideró necesario el poseer ese conocimiento, todo esto en una fracción de segundo, de pronto se da cuenta que su mujer se saca la ropa, corre, se mete al agua y nada hacia la niña que llora agarrada con fuerza a una rama, mientras el río pelea con ella en una lucha desigual, el gran San Pedro, máximo afluente del Calle-Calle contra una pequeña de sólo 7 años que se aferra a la inocencia de sus cortos años. La niñita grita y traga agua, traga agua y grita, mientras su padre y hermano observan llorando la horrible escena, él quiere tirarse, pero su papá no lo deja, él tampoco nada muy bien y es muy chico para intentar cualquier tipo de rescato, se queda y rezan al famoso Dios que supuestamente siempre está de parte de los infantes, no por nada Jesús dijo “Dejad que los niños vengan a mí” y se aferran a esta sugerencia, confiando en que el buen Jesús ayudará a su niña. La mamá nada y nada, intentado que no se la lleve la corriente, pugna por alcanzar a su hija y llevarla a tierra, secarla con la toalla que trajo y llevarla a casa, no ve nada, el agua tapa su visión y sólo se orienta con el llanto de su hija que la llama desesperada:
¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá!!
De pronto siente una manito que aletea, la agarra fuerte, la chiquilla se abraza a su mamá, esperanzadamente empiezan a emprenden el camino de regreso hacia la orilla, la señora se agarra de una rama que parece firme, pero como tantas cosas en la vida, era sólo frágil apariencia, la maldita rama se quiebra de inmediato y son vencidas por la Naturaleza, el río se las roba y no las devuelve nunca más... el padre y su hijo sólo alcanzan a verlas fundidas en un estrecho abrazo corriente abajo. Ellos también corren por la orilla, no puede ser verdad, ellas aun pueden salvarse, como es posible tanta desgracia, si ellos sólo querían pasar un caluroso día de verano en familia Por lo que sé fueron encontradas unas semanas después, varios kilómetros más abajo del Morro, fue sumamente difícil separar sus cuerpos entrelazados hasta la muerte. El hombre nunca más se casó, quizá porque se dio cuenta que todo es demasiado frágil en este mundo, un día estás, al instante siguiente ya no. Que se yo. Pero ellos dos sólo tienen el uno al otro, y ese hombre jamás deja de visitar a su padre cada fin de semana y pasean juntos del brazo, a paso lento por las calles de mi pueblo, en una de esas, bajo la mirada de un Dios ausente y lejano.

martes, 26 de junio de 2007


Cambia, todo cambia, mis amigos cambian, mi hermana cambia, la vida cambia, el agua cambia, el clima cambia, los sentimientos... ¿cambian?


Observo a mi alrededor y todo está distinto a como lo concebía anteriormente, nunca he sido una persona estructurada y tradicionalista y siempre he tenido la firme convicción que la vida se bifurca en muchas direcciones que no tienen nada que ver con lineas horizontales delineadas por la sociedad, pero los acontecimientos de este año sencillamente me han dejado, como decimos aquí, pa' dentro, porque no se como decirlo, siento que quizá me estoy perdiendo de algo, que me estoy quedando atrás, o no se, que simplemente no estoy en la onda de los demás.

Tengo 22 años y tres meses y 18 días y observo como casi todos mis amigos/as se están embarazando o dejando embarazadas a sus novias/amigas/amantes/primas, sorpresa inicial, alegría, pánico, amenazas, llantos terribles tirados/as en el suelo como trapos y luego (ese eterno trámite) vamos buscando nombres para los que en pocos meses llegaran:

Niñitas: Paulina, Florencia, Catalina, Rayen, Millaray, Javiera, Ayelen, Mª José, Violeta, Celeste, Aurora, Emilia...

¡Te mato si le pones Amaranta!

Niñitos: Javier, Nicolás, Felipe, Lorenzo, Ian (está TAN de moda), Hugo, David, Benjamín, Mateo, Ismael...

¡Te degollo y luego te descuartizo y tiro tus trozos a los perros si le pones Nataniel!

Son los nombres de mis futuros hijos :)

Varias están esperando guagua. Varios están tratando de hacerse a la idea que la fiesta se acabó. Y para que decir, casi todas mis amigas están con planes de boda, o de comprometerse y me preguntan ¿y tu cuando? no hay nada tan bacán como establecerse en un hogar y ya estamos a punto de salir de la carrera y tu ya no conseguiste un "novio", en fin, estás cordialmente invitada a mi boda, si puedes lleva un acompañante para que no bailes sola. Yo feliz de ir a montones de casamientos, comer gratis y tomar gratis, lucir un lindo vestido, arrancar del maligno ramo volador, y bailar (aunque sea sola) por toda una noche, pero veo como el paisaje se transforma a mi alrededor, mis amigos se estan casando, empezando a ser padres, algunos ya salieron de la Universidad y están trabajando y siendo "adultos" y no tienen tiempo ( ¿o se hacen los tontos?) ni siquiera para escribir un mail y hacerme saber como están. Mi más querida amiga extranjera ya vive con su novio y se fue al otro lado de su país apenas salió de la Universidad, persiguiendo sus deseos e impulsos y siento algo muy parecido a la admiración por ella, por ser tan malditamente valiente... ¿No será todo este sentimiento abrumador ante los cambios más que una solapada cobardía? ¿O un Síndrome de Peter Pan agudísimo? ¿No será que no quiero crecer y ser adulta, porque me da mucho miedo? ¿Y soy adulta ya y aún no me he percatado de ello? ¿Porque me tengo que sentir casi culpable de no ser como ellos?
+Mis amigos se casan, tienen hijos, trabajan, son adultos y yo sigo siendo la misma de siempre.

+Voy con mi hermana a un bar y veo como se besa con un tipo y siento que una etapa ha muerto.

+Un lago entero desapareció en el Sur. Esto no pasaba antes. O quizá no me había dado cuenta que eso sucedía.


Claro que es bueno cambiar de aires, ver caras nuevas, hacer nuevas actividades, que las ideas fluyan como peces recien nacidos y hacerlas realidad apenas se pueda, pero veo que todos estan mutando en seres desconocidos, todos estan evolucionando o involucionando, trabajando, usando lentes y camisa-dentro-del-pantalón, te presento a Sussy estamos comprometidos ¿no te gusta mi anillo?, todos tienen su vida ya más o menos encauzada hacia alguna dirección y yo no, no es como una sensación de estancamiento, sino que algo me dice que ya nada nunca más será igual.

¿Me pueden decir que me estoy perdiendo?